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Diario de taller

Cuatro años haciendo contenido para Tauret

De los tres posts diarios a los 109 mil seguidores

Creación de contenido en estudio de grabación de Tauret Computadores

Creación de contenido en estudio de grabación de Tauret Computadores

Llegué a Tauret en enero de 2022. Era diseñadora gráfica junior y mi único trabajo formal hasta entonces había sido en una pequeña empresa de medicamentos. Sabía algo de diseño — pero el diseño se aprende diseñando — y de tecnología, literalmente, no sabía nada.

Lo que encontré ese enero era esto: una cuenta de Instagram con 25 mil seguidores en la que se publicaban tres imágenes de producto al día. En YouTube, reseñas y unboxings. Mi primer acercamiento con una cámara en Tauret fue grabando un video de YouTube de una UPS, pero detrás de cámaras, ayudando. Yo estaba nerviosa hasta para eso.

 

La cosa que nadie estaba viendo

Pasaron unos meses y empecé a notar algo: Instagram ya no era una plataforma de imágenes. Era de videos. Lo veía en mi propio feed personal, lo veía en las cuentas que seguía. La conversación se estaba moviendo y nosotros seguíamos publicando las mismas tres fotos al día.

Le propuse a Jefferson que empezáramos a hacer video. Su primera reacción fue lo que pensaban casi todos los dueños de negocio del nicho en ese momento: que video en redes era bailar. TikTok era nuevo y "creador de contenido" todavía sonaba a algo que hacían los adolescentes en sus habitaciones. Por eso muy pocos negocios de tecnología en Colombia se movieron a tiempo.

Jefferson terminó haciendo un curso de creación de contenido con Simón Pulgarín. Esa decisión nos cambió la trayectoria. Pero antes de que el curso terminara, yo ya había empezado a empujar por mi cuenta.

 

Los primeros videos: solo mis manos

El 31 de marzo de 2022 publiqué mi primer tutorial. Era sobre cómo poner un GIF como wallpaper en el escritorio. No pedí permiso. Solo grabé mis manos y el PC, le puse una canción y unos títulos, y lo subí. Sacó 10.900 vistas, que para nuestra cuenta en ese momento era una barbaridad.

Después de ese publiqué dos tutoriales más con el mismo formato — solo manos, PC, música. La gente respondía: comentaba, preguntaba, guardaba el video.

Cuando ya vimos que la cosa iba en serio, salimos del formato solo-manos. El primer video con alguien del equipo dando la cara fue Jefferson explicando cómo instalar una memoria RAM en una board. De ahí siguieron varios más con él y con otros compañeros del taller, cada uno explicando algo de su día a día. Esa fue la fórmula que se volvió el centro del canal: alguien del equipo hablando con autoridad real, mostrando algo que sabe hacer porque lo hace todos los días.

 

El 11 de octubre de 2022

Ese día publicamos el primer video en el que aparezco yo, hablando.

Jefferson estaba en Brasil Game Show. La cuenta no podía dejar de publicar — habíamos construido un ritmo y los algoritmos castigan los huecos. No tenía a quién recurrir para que diera la cara, así que decidí ser yo. Eduardo, un diseñador del equipo, me grabó.

El video era promocionando un PC de entrada. Hablábamos de FPS en juegos como Valorant y de cómo, aunque era un equipo básico, se podía actualizar a futuro. Nada del otro mundo en cuanto a contenido. Pero para mí ese video fue todo.

Soy extremadamente introvertida. Hablarle a una cámara para una audiencia que se estaba formando en un nicho dominado por hombres — donde los hombres tienen, hay que decirlo, mucha más credibilidad asignada por defecto — era exactamente la cosa que llevaba meses evitando. Pensaba que me iban a tirar comentarios feos. Pensaba que la gente iba a decir que yo no sabía de lo que estaba hablando.

Pero no podía dejar caer la cuenta.

Lo hice. Y lo seguí haciendo.

 

Lo que vino después

Jefferson nunca me dijo "sigue dando la cara". No es de los que dan ese tipo de instrucción directa. Pero con sus acciones — con qué decisiones tomaba después, con cómo nos seguía dando espacio — me hizo entender que veía algo en ese trabajo. Yo no lo entendí en ese momento. Hoy sí.

La audiencia, que era y sigue siendo mayoritariamente masculina, conectó. Y con el tiempo me di cuenta de algo abriendo Instagram en mi cuenta personal: empezaron a aparecerme videos de otros negocios de venta de tecnología en Colombia. Tiendas y locales del mismo nicho que hacía meses solo publicaban fotos de producto, ahora estaban haciendo videos. No nos escribieron a contarnos — los videos aparecieron solos en el feed. Ahí entendí que habíamos abierto una puerta para todo el negocio. Que el resto del nicho se haya movido después de vernos a nosotros es la parte que todavía no termino de procesar. Es la cosa más gratificante de todo esto.

Hicimos alianzas con creadores e influencers colombianos: Camilo Arévalo, Julian Riaño, Soy Thalas, En Caja Gamer, El Negritow, Nicolás Arrieta, Menkian, Diego Neira. Esa red la abrió Jefferson con su capacidad para construir relaciones — yo la documenté. Y las marcas, que antes eran las que nosotros perseguíamos, empezaron a buscarnos. Algunos representantes aparecieron en los videos. Otros nos escribieron solo para felicitarnos.

(De cómo se construyeron esas alianzas con cada creador escribiré aparte. Y del viaje a Brasil Game Show, donde tuve que aparecer en cámara por primera vez, también. Aquí estoy contando el arco completo de cuatro años; los detalles van en los posts que siguen.)

 

Lo que aprendí, sin ponerme grandilocuente

Yo siento que mis ideas, en general, no son las mejores. Pero tengo ganas reales de hacer cosas chéveres de una manera diferente, y eso se complementa bien con las buenas ideas que tienen Jefferson y otros del equipo. Esa es la fórmula. No soy yo sola, no es él solo. Es la mezcla.

Hacer contenido me cambió a mí también, no solo a la cuenta. Aprendí a hablar más con la gente. Me atreví a experimentar. Dejé de esperar a que otros hicieran primero para yo hacer. Algo de eso me lo inculcó Jefferson sin proponérselo directamente — viéndolo trabajar.

Llevo cuatro años en Tauret y siento que me falta muchísimo por aprender.

 

Una cosa que me parece importante decir

Hoy, si un negocio o un emprendimiento no tiene redes sociales, le va a costar mucho vender. Pero las redes no son solo un canal de venta. Son un lugar para conectar con personas reales que tienen problemas reales — alguien que necesita un PC para estudiar, alguien que arma el equipo para su hijo, alguien que monta su primer setup gamer con ahorros.

Cuando empecé éramos 25 mil. Hoy somos 108 mil. Esos no son números abstractos. Son personas.

Y eso es lo que sigue haciendo que valga la pena cada video.

Foto de Carolina  Pinzon
Sobre el autor

Carolina Pinzon

Coordinadora gráfica marketing digital